lunes, 10 de diciembre de 2012

Día 9-10 - La Habana II - La Vuelta a Casa

Llegamos a La Habana alrededor de las 8 de la mañana a un Aeropuerto secundario que dudamos si era el mismo por el cual partimos. Allí bajamos del avión y recojimos los bolsos al aire libre y salimos por una puerta por el costado de la pista. Teníamos programado el transporte de vuelta al hotel.
En el viaje, que duró unos 45 minutos apróximadamente, una simpática cubana nos fue contando sobre su país. Nos habló de la baja taza de desempleo, que es de un % 1, y la base de ese porciento es gente que no quiere trabajar y se aprovecha del gobierno. Sii en un país bloqueado tenemos una taza tan baja de desempleo ¿se imaginan que pasaría si entran al país nuevas tecnologías y se acerca a nuestros tiempos?
Durante el viaje al hotel pasamos por la 5ta Avenida en la zona de Miramar. El nombre proviene de la avenida homónima en Estados Unidos con la cual tenía un asombroso parecido en los años 50. Aquella avenida tenía casas enormes que eran habitadas por militares y representantes del gobierno de aquellos años. En la actualidad, a partir de la Revolución Cubana, esas mansiones son sede de Embajada de diversos países.
Al llegar al hotel, pasando por otros famosos lugares de hospedaje de turistas, nos informaron que el Gobierno de Cuba permite a franquicias hoteleras construir lo que deseen y explotarlo por 25 años, pasado ese tiempo el estado se hace cargo de la edificación y el manejo de la empresa para explotarlo ellos mismos o negociar algún tipo de alquiler del fondo de comercio.
Una vez llegados al hotel nos informaron que deberíamos esperar para tener la habitación. Aprovechamos entrando a internet para matar el tiempo. Anunciamos que estábamos vivos, ya que en el Cayo Largo no nos conectamos un solo segundo y decidimos ir a comer. Previo a eso me comuniqué con Ernesto, nuestro representante y le dejé un mensaje anunciando nuestro interés en ir al Cabaret Parisien. En la recepción nos recomendaron un restaurante que estaba a una cuadra. Al entrar notamos que recién estaban abriendo. Al ver la carta nos encontramos con unos precios extremadamente bajos. Nuestro representante, Ernesto, nos informó que algunos contenían una trampa y anunciaban un cobro extra sobre el final; lo único que encontramos era un %10 de recargo por ser una escuela de cocina, aún así seguía siendo regalado. Terminamos comiendo (y con sobra de comida) por unos 8 dólares.
Salimos con el estómago a punto de explotar. Decidimos pasar por el hotel y descansar un poco antes de seguir. Allí aprovechamos para ducharnos y refrescarnos un poco. En ese lapso también hablamos con Ernesto quién nos informó que alrededor de las 18 pasaría por el hotel a cobrarnos las entradas del Cabaret Parisien.
Como recordamos que el primer día no habíamos filmado nada en la Plaza de la Revolución, volvimos a ese lugar que estaba a solo 1,5 km de nuestro hotel. En el camino decidimos filmar un poco de las calles de la capital cubana.


Al llegar a La Plaza de la Revolución salió este hermoso video explicativo.


Una vez allí nos fotografiamos con Camilo Cienfuegos, a quién olvidamos en la primer visita por toda la emoción del asunto y la total atención al Che.


Volvimos caminando al hotel viendo las calles de la ciudad llenas de personas que salían de sus trabajos. Un punto que nos llamó la atención es que vimos pocos niños en las calles y que los pocos que vimos estaban todos con sus uniformes de colegio; no es nada extraño teniendo en cuenta que todos allí estudian y ninguno se les muere. El gobierno castrista tendrá miles de defecto pero todos los chicos comen, estudían y no se muere ninguno ¿importa algo más?
Al llegar al hotel decidimos ir a la pileta. Allí hicimos un poco de fiaca y tomamos un helado esperando a Ernesto. Al llegar tuvimos una interesante charla con alguien que no está conforme con su gobierno pero que hablaba con una naturalidad y falta de odio que educaría a muchos de nuestro país (Argentina).
Ernesto nos habló de las deficiencias que ve en el sistema impuesto por su gobierno a partir de la Revolución. Como primer medida destaca los méritos de la caída del gobierno de Batista "antes no había trabajo y no había alfabetización", nos cuenta, "ahora hay trabajo y no existe el analfabetismo". A pesar de eso su disconformidad radica en que, por ejemplo, el Estado controla toda actividad laboral siendo el principal ¿minorista? con sus habitantes; es decir, si una gaseosa sale 1 peso para la gente común lo sale también para el que tiene un restaurante por lo que si yo quiero tener un negocio propio pierdo ante la imposibilidad de ganar dinero ya que la gente lo compra al mismo precio que yo limitando y perjudicando mi ganancia. No fue muy puntual con el tema de salir del país dado que no es una imposibilidad como nos contaba el otro cubano anticastrista en la primer parte del Diario de Viaje. Su frase, un poco exagerada fue que Cuba es como un gallinero donde uno contiene a las gallinas, las alimenta durante toda su vida y allí la tiene encerradas. No podría discutir con alguien que vivía allí 40/50 años estando solo 9 días, pero a las gallinas se las cría para explotarlas en la cría de huevos, matarlas y comerlas, y que yo sepa no existe ningún restaurante donde ofrezcan cubanos en el menú. Igualmente Ernesto hablaba desde su lógica, sin odios ni rencores, cosa que nos dejó una sensación de educación de parte de él y de todo su pueblo.
Otro punto interesante es que justo cuando fuimos nosotros estaba Chávez sometiéndose a unos tratamientos. Ernesto nos dijo "el día que Venezuela no sea de Chávez o de alguno con sus ideas, nuestro país se derrumba, el petroleo que ellos nos donan nos mantiene a flote."
Luego de esa interesante charla nos despedimos y regresamos a la habitación a ducharnos, cambiarnos y partir al Hotel Nacional, donde nos esperaba una cena en Los Barracones en la previa al Cabaret Parisien.
Cuando estuvimos listos hicimos tiempo armando los bolsos y tomándonos unas fotos extremadamente revolucionarias (?)


Se hizo la hora y partimos al Hotel Nacional.
Una vez en el hotel recorrimos un poco el lugar. Es enorme y hay mucha gente yendo de un lado a otro, la mayoría no parecía estar hospedado allí.
Luego de caminar y sacar unas fotos, que pondré a continuación, nos sentamos a comer.


La comida consistía de una entrada, un plato de 3 carnes diferentes, postre y 2 bebidas a elección. Todo esto acompañado por una agradable banda que nos musicalizó la velada.


Quedamos extremadamente llenos y sin terminarnos los platos. Cuando terminamos de comer pasamos por el baño, antes de ir al Cabaret Parisien, y allí nos encontramos con el Salón de la Fama de la Barraca donde estaban Sean Pean, Benicio Del Toro y el célebre Franchelita.


Al llegar al Cabaret Parisien fuimos de los primeros en entrar y obtuvimos excelente ubicaciones. Al sentarnos nos ofrecieron unas bebidas de cortesía. A medida que disfrutábamos de una limonada el lugar se fue llenando. Como olvidé borrar los videos y las fotos antes de salir, solo pude filmar este poquito del show.


Luego de quedar fascinados por el excelente show que acabábamos de ver, llegó la hora de partir. Al llegar al hotel nos fuimos directo a dormir, al otro día abandonaríamos Cuba.

Nos despertamos bien temprano para darle duro al último desayuno libre. No quiero vanagloriarme pero creo que ese día rompí un récord.
Tras desayunar fuimos a comprar unos presentes e hicimos tiempo para dejar la habitación.
Finalmente esperamos 2 horas a que nos pasen a buscar, hicimos tiempo editando fotos y escuchando música. La hora señalada llegó y partimos rumbo al Aeropuerto.
Una vez allí, luego de transpirar por el peso de las valijas, pagamos los 25 Cucs (25 dólares por persona) de taza de impuesto de Turismo.
Pasamos todos los controles y el avión nos estaba esperando por lo que salimos antes de lo debido.
Por último una escala de 2 horas en Panamá, la cual vimos iluminada en la noche y nos quedamos sin palabras de la belleza del espectáculo. La escala se hizo leve porque teníamos internet y porque nos quedamos charlando con unos chicos de diferentes países que iban a Buenos Aires a un encuentro cristiano de no se que carajo de la concha de dios (?) 
Al final llegamos a las 7 de la mañana, pasamos el control de Ezeiza y derechito a casa.
Nos trajimos de Cuba una experiencia hermosa y una alergia a algo que comimos en el avión que nos sacó ronchas por todos lados.


martes, 4 de diciembre de 2012

Día 3/8 - Cayo Largo

En esta oportunidad no hay mucho para contar. Los días en un Cayo son bastante rutinarios ya que uno solo come, va a la playa, sigue comiendo, va a la pileta y vuelve a comer.
Al llegar a Cayo Largo, tras un vuelo de menos de 30 minutos, encontramos un Aeropuerto muy chiquito donde nos recibirían de la siguiente forma.


Al recibir las valijas nos llevaron a un micro que nos alcanzaría hasta el hotel. Llegamos en unos pocos minutos dado que los callos son realmente chicos.


Una vez llegados al Hotel Sol Cayo Largo nos esperaban con más música. No filmamos pero esta era la banda.


Dejamos los bolsos a un costados y procedieron a explicarnos como serían los siguientes días.
Por empezar nos avisaron que teníamos un representante que nos indicaría todo sobre los tours y cosas por hacer, además de lo relativo al vuelo de regreso a La Habana.
Nos explicaron que había un "trenecito" que pasaba en 3 horarios diferentes para ir a las playas. Los horarios eran algo como 9:30, 10:15 y 11. Luego pasaba en otras 3 oportunidades por las playas, los horarios eran 13 hs, 15 y 17. O algo por el estilo. Caso contrario, podíamos tomar algún taxi o alquilar motos, autos o cuatriciclos para manejarnos por nuestra cuenta. 
Podíamos comer lo que queramos cuando queramos. El "Salón principal" servía para desayunar de 7 a 11 y para almorzar de 19 a 23. Para almorzar estaba el bar de la piscina que estaba disponible de 12 a 18. Para beber había una barra las 24 horas y luego podríamos usar las correspondientes a los otros horarios.
Como dato importante nos informaron que podíamos pedir "la vianda" para llevar a la playa, eso deberíamos ordenarlo la noche anterior con nuestro número de habitación en la recepción. Además contábamos con 2 restaurantes exclusivos a los cuales había que anotarse. Estos restaurantes eran a la carta. Ese mismo día a la tarde nos anoté para cenar una noche en cada uno. El hotel además contaba con un mini teatro donde todas las noches daban espectáculos diferentes.
Nos explicaron la disposición del Cayo y lo que contenía; la playa, el puerto, el pueblecito y un boliche... y exageraron un poco...
Nos informaron que las habitaciones estarían disponibles a las 15 horas. Teniendo en cuenta que eran las 7 de la mañana faltaba mucho para poder ducharnos y dejar las cosas en nuestra habitación.
Afortunadamente nos dijeron que podíamos ir a desayunar y partimos al "Salón Principal" a darnos un buen atracón.
Los desayunos estaban acompañados por un pelado con un piano el cual cantaba canciones románticas y populares. Mi teoría es que era el dueño del hotel y siempre soñó con musicalizar desayunos; guiado por su ambición compró el Cayo Largo entero y puso su hotel para llevar a cabo su sueño (?)
Una vez que teníamos el estómago lleno decidimos ir a ver la playa del hotel. En una mañana muy ventosa nos llevamos un fiasco muy importante en relación a lo que imaginabamos sobre agua tibia y calma...


Decepcionados por el fuerte viento y la imposibilidad de meternos al mar por el frío, decidimos ir a la pileta.
Una vez en la pileta nos tiramos en nuestras reposeras a leer, tomar sol y tomar algunas piñas coladas (sin alcohol) que pedíamos en el Bar de la Piscina. Pasado el tiempo fuimos a sentarnos a ese Bar para almorzar.
Es importante aclarar que uno puede pedir todo lo que quiera todas las veces que quiera totalmente gratis (no del todo porque uno pagó por estar ahí, pero se entiende).
Luego de almorzar nos encontramos con nuestro representantes al cual le compramos un tour en barco de 8 horas que incluía una visita a La Isla de las Iguanas, una parada en los Arrecifes de Coral, las Piletas Naturales, almuerzo con Langostas y una última parada en una playa virgen. También nos contó que las playas verdaderas son las que se accedía por el "trenecito" y que estas no tenían olas y eran totalmente cristalinas por un arrecifes de coral que iba mar adentro de forma paralelas a las playas. El nos recomendó la "Playa Paraíso" que era la que continuaba a "Playa Sirena". Esas eran las únicas 2 que había.
Volvimos a la pileta y entre chapuzones y piñas coladas, llegó la hora de ir a la habitación.
Una vez que nos dieron nuestra habitación recorrimos el lugar filmando un poquito.


Llegados al lugar, desarmamos los bolsos y procedimos a ducharnos y hacer un poco de fiaca; no olviden que prácticamente no dormimos para tomar el avión al Cayo.
Entre una cosa y la otra oscureció. Al ver la hora notamos que eran las 19 pero nosotros estábamos  con el horario de Argentina por lo que sentíamos que eran las 21. Aprovechamos todo eso para ir a cenar.
Una vez que comimos nos fuimos a dormir ya que estábamos muertos. Al día siguiente iríamos bien temprano a desayunar para, finalmente, ver la playa.

Al levantarnos vimos que la noche anterior había llovido. Los pasillos mojados y hojas caídas indicaban que el viento y el agua cayeron bastante fuerte.
Tras desayunar fuimos a tomar el famoso "trenecito".


Previo a una parada en el hotel vecino, el viaje a las playas dura unos 20 minutos. Se hace un poco denso y duro ya que agarra pozos en la arena y es imposible saltar de un lado a otro. El culo te queda bastante dolorido. Todo se compensa cuando se divisa la playa.
Al llegar el día no era de lo mejor y la noche anterior dejó la playa un poco alterada. Pueden ver como estaba en el siguiente video.


Como nuestro representante nos dijo que la otra playa estaba mejor, decidimos ir caminando a la misma. Tras ir un poco por la playa y otro poco por "la ruta", luego de 25/30 minutos, llegamos a destino.
Playa Paraíso no estaba mucho mejor que Playa Sirena. Había más reposeras y más gente, pero el agua estaba inquieta y había viento. Al ver la hora decidimos ir a esperar el primer tren de regreso al hotel y almorzar, preferíamos un poco de pileta. Además estabamos muy blancos y el sol nos estaba matando.
Mientras esperábamos el tren conocí a este simpático amigo.


Al llegar al hotel no hubo variación con el día anterior. Pileta, almuerzo, más pileta, piñas coladas y siestas en las reposeras. Al llegar la tarde/noche fuimos a ducharnos y a hacer fiaca antes de ir a cenar. Camino a la habitación vimos muchos cangrejos en las callecitas del complejo. Al querer acercarnos a sacar fotos salían corriendo a gran velocidad. Pudimos fotografiar algunos, pero cabe aclarar esto para una simpática anécdota que vendrá más adelante.


Mientras nos duchábamos vimos desde el balcón de nuestra habitación el hermoso atardecer. Dejo una imagen sola, más adelante habrá una filmación del mismo.


Una vez que cenamos volvimos a dormir temprano ya que al otro día empezábamos la excursión. A las 8 de la mañana nos pasarían a buscar por lo que deberíamos desayunar apenas se habilitaba y, por recomendación del representante, tomar un buen desayuno ya que hasta el mediodía no habría comida.

Al otro día el sol nos recibió para comenzar una nueva aventura en el Cayo.
Camino al "Salón Principal" nos encontramos con un enorme cangrejo aplastado en uno de los caminos. Mi primer teoría fue un grupo de ingleses pasados de Mojitos que jugaron al rugby con el cangrejo pero por nuestra experiencia los bichos esos corrían apenas uno se acercaba. Además el bicho estaba totalmente aplastado por lo que un cuerpo humano no podría hacer eso, parecía que algo le pasó por encima... pero con las luces de los carritos, la velocidad y el ruido se hacía imposible... Esa misma noche resolveríamos el misterio del Cangrejo Aplastado.
Comidos y con todo preparado iríamos al puerto para dar un paseo de 8 horas.
Al llegar nos encontramos con un montón de gente que iría a diferentes barcos. El nuestro era un grupo heterogéneo en cuanto a edades y nacionalidades por lo que se hizo bastante divertido.
Ni bien subimos al barco filmamos este video explicativo.


Arrancamos y el guía empezó a hablar en los diferentes idiomas; español, francés, inglés, italiano... Como eramos los únicos 2 de habla hispana y la mayoría eran canadienses a excepción de una pareja de italianos convenimos que podía explicar todo en inglés directamente.
Al preguntar si comeríamos pollo o langosta con Pamela acordamos elegir una cosa cada uno por si a alguno no le gustaba la langosta ya que nunca la habíamos probado. 
En el barco había una heladera con bebida libre de todo tipo. Los extranjeros no pararon de tomar cerveza frente a un inocente argentino que solo bebía agua... aunque Pamela se bajó unas birras.
La primer parada fue La Isla de las Iguanas, una isla rocosa donde hay 250 iguanas viviendo. Pero mejor que leer es ver, así que primero un video explicativo y luego unas fotos.


"Iguanos" (?)
"Intruso"

Luego de media hora de fotografiar a los bichos llegó el turno de partir a ver los Arrecifes de Coral. Una vez allí no filmamos porque teníamos que meternos al agua. Ante el cagazo por parte de los 2 nos metimos con salvavidas. Eso no impidió poder ver por el uso de antiparras la variedad de peces y de corales en el fondo. Media hora fue suficiente y llegaba el turno de las Piletas Naturales... 
En el medio filmamos lo siguiente.


En un momento el barco se detiene y uno de los capitanes se tira al agua con un fierro, antiparras y un tubito para respirar. Creyendo que iba a atracar en un lugar donde no parecían piletas naturales vimos que se puso a pescar langostas.


Comenzó de forma humilde con una sola. El barco siguió rumbo y en otra parada desapareció por unos 5 minutos. Al ver que no volvía, preocupados por ese muchacho, reapareció con 10 langostas en cada mano cual super héroe tirando de las orejas a las langostas asesinas del Cayo Largo (?) Mi teoría es que tenían una jaulita donde guardaron 20 langostas y las agarró todas ahí, sino es imposible.

"Muy suculentas"

De ahí, mientras las cocinaban, partimos, finalmente, a las Piletas Naturales. 


En las piletas charlamos con los amigos de Italia. Nos contaron que eran de Firenze y nos preguntaban sobre Argentina y Buenos Aires. Entre charlas y chapuzones se hizo la hora de comer.
Yo me comí el pollo y esperamos la langosta de Pame. Nos gustó a ambos por lo que deberíamos haber pedido los 2. Cabe aclarar que no es algo raro, es carne como la del pollo con gusto a pescado. Creo que lo importante de la langosta es que la cola es pura carne rodeada de una fina caparazón. 
Con el estómago lleno llegó el turno de la Islita. Al llegar tomamos estas fotos y filmamos estos videos.



Y un videito especial del lugar.


Subimos al barco y, muy cansados, volvimos al hotel. Nos fuimos con esta hermosa vista y juegos de colores creados por las nuves y el mar.


Al llegar nos duchamos y partimos a cenar para acostarnos y aprovechar al máximo la playa al día siguiente.
Camino a la cena nos encontramos con esto:


Tal vez no se aprecie en la imagen pero era del tamaño de una pelota de fútbol. Saqué la foto de lejos por miedo a que se vaya corriendo como los más chiquitos. Al acercame noté que no se inmutaba. Al estar a un metro el bicho no solo no se acorbadó sino que se levantó sobre sus patas elevando sus pinzas como invitándome a un mano a mano... De esa forma resolvimos el misterio del cangrejo aplastado; vió venir el carrito de golf que rondaba por el complejo para ir a las habitaciones, al ser iluminado por sus luces se puso de pie y con sus pinzas invitó al vehículo a pelear "vení que te pincho las ruedas" le dijo... Ya sabemos quién ganó esa pelea.
Una vez cenados volvimos a la habitación a dormir.

Al otro día repetimos lo que veníamos haciendo. Desayuno, digestión y trenecito a la playa.
Al llegar a la primer playa llamada "Playa Sirena" nos encontramos con un día ideal, sin viento y con mucho sol. Finalmente pudimos encontrarnos con la playa que vinimos a buscar.


Estuvimos un buen rato en esa playa. Al ver el primer tren del mediodía lo tomamos para ir 2 horas a la otra playa. Si bien nuestro representante nos dijo preferir la segunda, nosotros nos decidimos ir los demás días a la primera ya que era más tranquila y había poca gente. La otra era más concurrida y la playa era más profunda y con olas.
Luego de mucho mar y con el estómago gruñendo, volvimos al hotel a almorzar y tirarnos a dormir una siesta en las reposeras de la pileta.
Esa noche teníamos cena en el restaurante de la playa así que fuimos temprano a bañarnos y ver el atardecer, el cual registramos para la posteridad.


La cena estuvo muy tranquila, un restaurante al lado del mar con menúes preparados. Al terminar dimos una vuelta por la pileta y partimos a descansar, el mar te deja agotadísimo.

No hay mucho más para contar salvo cosas puntuales del hotel: 
- Vimos un solo show de los que había. Fue entretenido pero no nos volvimos locos.
- La otra cena en el restaurante a la carta fue muy linda; había que ir bien vestido y los platos eran muy exclusivos, la mayoría a base de mariscos. El lugar era chiquito y con mucho nivel.
- El staff del hotel, que hacía los shows, organizaban actividades a la tarde, una de esas tardes jugué al fútbol donde conocí a otros 3 argentinos (con sus respectivas parejas) una pareja de Barcelona y una familia del mismo lugar. Además estaba el italiano. El partido estuvo bueno pero me comí una patada de un cubado que me dejó la pierna hinchada y morada un par de días.
- El lugar contaba con un gimnasio que usé 3 veces para transpirar un poquito. Me vino al pelo para no achancharme entre tanta gula.
- Fuimos a hacernos masajes al spa del lugar tras una módica suma de dinero.
- La gente del hotel trabaja de una forma impecable. Hablan TODOS los idiomas que se les puedan ocurrir y no están ahí al azar; nos contaba un barman que para trabajar en un hotel, así sea como lava copas, tienen que tener estudiados 2 años de hotelería. Además estaban preparados en otras materías ya que la mayoría de ellos eran ingenieros, médicos o licenciados. Tenían una cultura realmente sorprendente. Allá en Cuba estudian todos y de forma gratuita, es por eso que se pasan la vida estudiando ya que culturalmente están educados de esa forma.
- Por último, y lo mejor de todo, es el mimo del personal de limpieza. Todas las tarde volvíamos y nos encontrábamos con las toallas ordenadas de diferentes formas. El último día nos dejó una carta de despedida lo cual hizo querer dejarle toda la plata que llevábamos encima.


Pasaron los días y llegó el momento de abandonar el Cayo. Le pedimos a nuestro representante abandonar el lugar por la mañana ya que queríamos caminar un poco más por La Habana y llegar temprano para asistir al show del Cabaret Parisien. Todo salió a pedir de boca y así nos despedíamos de la playa y del hotel.


Y si tenían curiosidad por los aviones, acá les dejo un video de como son:


domingo, 2 de diciembre de 2012

Día 1-2 - La Habana I

Habíamos aterrizado en La Habana. Al bajar del avión, un micro nos llevó hasta el punto de Migraciones bajo un calor sofocante. Al entrar en la sala vimos una terminal de Aeropuerto quedada en el tiempo desde el punto de vista arquitectónico. Hicimos fila unos minutos hasta que finalmente llegó nuestro turno. En contraste con el aspecto de la terminal, la tecnología para entrar al país eran las mismas que se pueden encontrar en todo el mundo.
Entregando la visa entramos en Cuba.
Al pasar por control de equipaje nos pregunta de donde proveníamos y al escuchar "Argentina" nos hicieron pasar con una sonrisa en el rostro.
Una vez que la valija apareció por la cinta transportadora, nos dirigimos a encontrarnos con transporte que nos llevaría al hotel.
Mientras esperábamos a que se sumen los otros pasajeros con los que compartiríamos el vehículo, salían enormes cajas de equipos musicales y personas con vestimenta donde figuraba la leyenda "Staff". En la conexión de Panamá con Cuba, una azafata preguntó a 2 personas si eran músicos y ellos le aclararon que no tocaban pero que pertenecían al equipo técnico de Julieta Venegas. Aclaro todo esto para una situación "muy simpática" que vivimos en el hotel.
Cuando estuvo todo listo salimos rumbo a nuestro destino. En la radio de la camioneta estaba la sintonía de un partido de béisbol cuyo relato era soporífero pero el conductor seguía atentamente.
Dejamos a los compañeros de viajes en sus hoteles mientras viajábamos por las calles de La Habana. El lugar se mostraba tranquilo. La gente en las calles paseando bajo el sol. Los autos, antiguos, a paso tranquilo por las calles.Todo bastante organizado, aunque falto de modernidad.
Llegamos al hotel e hicimos el check-in. Nos dan nuestra habitación junto con unos cóctels de bienvenida. Junto a nosotros hacía el check-in el equipo técnico de la cantante mexicana mencionada anteriormente. Dejamos el equipaje y mientras debatíamos si nos duchábamos para salir a pasear y cenar, o si salíamos a ver los alrededores y luego comer, dejando la ducha para la noche.
Eran cerca de las 18 cuando suena el teléfono y me avisan que el representante de la empresa de turismo estaba esperándome para darme unas pequeñas indicaciones. Mientras Pame se bañaba, yo bajé a encontrarme con Ernesto.
Ernesto era un simpático cubano que nos enseñaría bastante sobre su país y su gobierno, con el cual difería muchísimo.
Al bajar me siento en el bar y luego de presentarse me da las indicaciones correspondientes; empieza con los horarios del itinerario, me indica que al otro día a las 4 de la mañana nos iban a pasar a buscar para ir al aeropuerto y tomar el vuelo a Cayo Largo. Reconoce que es un horario incómodo pero era el mejor para viajar. Luego nos explicó que allí nos dirían el horario de vuelta y siguió con el horario del último día en La Habana donde nos pasarían a buscar al mediodía... pero eso es para la segunda parte de la Habana.
Ernesto me indicó que en Cuba había 2 monedas, una de circulación interna y otra para el turismo. Me mostró la diferencia entre la moneda que usan los cubanos y los CUC que usaríamos nosotros. Luego de eso me mostró los puntos turísticos con datos de valores de taxis y cantidad de cuadras. Remarcó lo más importante "Aquí en Cuba tú vas a poder caminar tranquilo por las calles que nadie te va a robar. En Cuba no existe la delincuencia ni hechos de violencia aislados. La gente de Cuba es muy tranquila, por eso vivimos tantos años... el nivel de mortandad es de 75 años." Aclarado eso razono lo siguiente; el nivel de mortandad es tan alto por varias cosas, no solo llegan a viejos por el estilo de vida, sino que además no se les mueren los chicos ni los jóvenes. Estos datos no son inventados por mí sino que la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas reconocen %0 de mortalidad infantil.
Como último me ofreció entradas para ver el espectáculo del Cabaret Parisien. Como debía consultarlo le dije que lo llamaríamos y lo dejaríamos para nuestra última noche en La Habana ya que esa misma noche era imposible y al otro día planeábamos recorrer TODA la capital cubana a pie. Ernesto me aclaró que si el vuelo del Cayo era por la tarde llegaría muy justo, a lo que le prometí que igual iríamos, haciéndole ganar su comisión.
Me despedí del simpático cubano, con el cual tendría una charla más interesante a la vuelta y que pondré en la parte II de La Habana.
Regresé a la habitación y ya era de noche, al consultar la hora marcaban las 19. Estábamos casi en Invierno por lo que era algo entendible.
Decidí ducharme y salir a comer.
Al salir había bastante viento y no veíamos nada cerca.
De común acuerdo optamos por comer en el hotel y dormir. Al otro día empezaríamos a las 7 de la mañana para poder caminar mucho.
Recorrimos el hotel y nos sentamos a comer pastas en uno de los restaurantes. El lugar era tranquilo y muy bien atendido. Mientras le contaba a Pamela lo que me había dicho Ernesto, el mozo escuchó la parte del Cabaret Parisien, a lo que comentaría "No se lo pierdan, es mejor que el Copacabana. Se los recomiendo."
Tras terminar la cena nos volvimos a la habitación y decidimos reservar unos CUC para ir al Cabaret, el cual tenía un precio elevado ya que venía con cena, bebidas y show.

Al otro día empezamos bien temprano. Una buena ducha para despejarse bien y fuimos a desayunar.
Al levantarnos apenas estaba amaneciendo, para cuando termináramos de alimentarnos el día estaría bien claro.
Como era desayuno libre me dí un buen atracón para poder soportar hasta entrado el mediodía para almorzar.
Volvimos a preparar las cosas y salimos a dejar huellas por las calles de La Habana.
Nuestro primer destino sería la Plaza de la Revolución, la cual se encontraba a solo un kilómetro de nuestro hotel.


En el camino nos paramos en un Boulevard a sacar fotos a unos monumentos que encontramos.



















En un momento llegamos a un semáforo e intentamos "argentinearla" y cruzar por el medio. Se nos acerca un simpático cubano y nos dice "cuidado que te pueden multar." Regresamos para la vereda y el agradable sujeto nos pregunta si estábamos en el Meliá Cohiba. Le respondemos que sí y nos dice "los ví llegar ayer, yo soy profesor de Salsa allí."
Entablamos una agradable conversación donde nos contaba un poco de su país. Nos aclaraba que estaban contentos por la reciente apertura a la salida de cubanos aunque esto siempre estuvo permitido pero que ahora tenía otras restricciones. Como luego nos reconfimaría Ernesto en la charla que contaré más adelante, siempre se pudo salir de Cuba con el solo problema que todos los cubanos son propietarios de su hogar dado que el Estado provee a todos los cubanos de su vivienda pero si uno deja el país y no vuelve por un determinado tiempo, el mismo Estado puede apropiarse de la vivienda ya que ellos creen que ese lugar puede ocuparlo otra persona en lugar de responder a la lógica capitalista de subarrendar la vivienda. Allí no existe el alquiler. ¿Está bien, está mal? Acá no se está juzgando, se están contando la información que obtuvimos en esta experiencia.
Seguimos caminando y fui entendiendo las intenciones de nuestro amigo. Nos preguntó cuantos días íbamos a estar y al escuchar la respuestas nos dijo alarmado que ese mismo día a las 12 empezaba el "Festival de Salsa" el cual iba a durar la semana que íbamos a estar allí y que cerraban todos los negocios por lo que no podríamos comprar presentes. Él, muy amable, se ofrecía a llevarnos a comprar recuerdos. Le dijimos que haríamos eso el último día y nos dijo que no llegaríamos. Mis cuentas daban pero las de él no. Además nos aclaró que allí en Cuba las cosas tenían 2 precios, uno para turistas y otro para cubanos, los cuales, por medio de su documento, podrían obtener productos a menor precio. "Es una lástima que no sean cubanos" nos dijo, "pero podrían encontrar a alguien que tenga un carnet y pueda comprar por ustedes..."
Punto aparte, para aclarar. Dos días antes de viajar me llamó mí tío, el cual se encontraba en Cuba, para advertirme que me iban a volver loco para ofrecerme comprar cosas, llevarme a lugares, darme alojamiento, tomar taxis, etc. Me dijo que no me iban a robar ni a violentarse pero que tratarían de sacar beneficios con los CUC que yo podría gastar.
Rompí todas las ilusiones de nuestro amigo cubano al decirle que solo había llevado unos pocos CUC para comer y tomar un taxi. Sorprendido me pregunta que iba a hacer con los recuerdos. Le respondí que no sabía pero que si quería volvíamos al hotel (que ya estaba a unas 9 cuadras detrás nuestro a buscar el dinero). Rendido ante la posibilidad de quedar expuesta su mentira del festival de salsa y su falsa labor de instructor de salsa, me dijo que no podía que tenía un compromiso.
Nos despedimos del amigo el cual se fue decepcionado por no haber podido sacar ventaja del supuesto "Festival de Salsa", el problema era que nunca entendió que eso lo inventamos nosotros con el "Festival de Tango" (?)
Estábamos a una cuadra de la famosa plaza y aproveché para fotografiar las calles de la ciudad, donde se respiraba Revolución.


Al acercarnos divisamos el Monumento a Jose Martí aprovechando la situación para retratar a Pamela.


Al llegar a la mítica Plaza de la Revolución nos tomamos nuestras postales junto a una de las imágenes más representativas de Cuba.


Recorrimos el lugar en donde se dieron los hechos más importantes en la historia de la isla. Al tener una mejor visión del monumento al revolucionario José Martí, decidimos tomarnos otras fotos más nítidas sin que el sol nos queme la imagen.



















A pocos metros de la Plaza teníamos la Biblioteca Nacional de Cuba, así que fuimos a fotografiar el lugar antes de seguir camino.


 A partir de ahí la idea era ir caminando hasta La Habana Vieja donde estaba lo más colorido de la ciudad y la famosa Catedral. Como no pudimos hacer la experiencia de hospedarnos en casa de cubanos, lo más cercano sería caminar las calles por dentro. En el mapa era un poco confuso el camino así que preguntamos a los habitantes de la isla como llegar hasta allí. Todos los que paramos para preguntarles nos indicaban donde tomar el colectivo que nos llevaría a ese punto. Todos y cada uno que le decíamos que queríamos ir caminando nos indicaban que era muy lejos. Finalmente un policía, tras insistir, nos dijo donde estaba la avenida que buscábamos aclarando "son cerca de 3 kilómetros." 
En Cuba son medio vagos para caminar.
Encontramos la avenida y emprendimos camino metiéndonos en las calles de Cuba y respirando el espíritu cubano, retratando todo lo que encontrábamos a nuestro paso.


Seguimos caminando mientras se acercaba el mediodía. La gente caminaba de un lado a otro. Pudimos ver muchos negocios puestos en hogares, desde comidas hasta peluquerías y venta de discos de música. Vimos librerías, zapaterías, todas en la puerta de casas y no como negocios. Algo muy llamativo.
En el camino nos encontramos muchas imágenes como esta.


Este trío lo encontraríamos en varios puntos de la ciudad.
Llegamos a una Plaza José Martí donde nos sentamos un poquito a descansar y tomar un poco de líquido. En ese punto planeamos ir a ver el Capitolio y luego a la Catedral. Una vez relajados los pies seguimos camino.
Al llegar al primer punto tomamos fotos de afuera ya que se encontraba en reparación.



















De allí dimos vueltas para ir a La Catedral y nos encontramos con El Museo de la Revolución. Como aún no teníamos demasiada hambre, decidimos aprovechar y visitar el Museo primero para ahorrar tiempo. Allí veríamos de forma cronológica los sucesos que llevaron a la derrota del régimen de Batista, algo muy instructivo que no saturaba y que no llevaba más de 30/45 minutos de recorrer.
Dejo algunas fotos de lo que allí vimos.



















Dejamos el Museo y partimos para La Catedral, antes de eso nos encontraríamos con otro punto conocido de la ciudad; La Bodeguita del Medio, lugar donde iba el famoso Ernest Hemingway a ponerse bien en pedo (?)



















Dejamos el punto y nos acordamos que la cámara filmaba (!) así que decidimos hacer un video de las calles y, casualmente, nos cruzaríamos con otro de esos cubanos que hacían el verso del inexistente Festival de Salsa.


Finalmente llegamos a La Catedral transportándonos en el tiempo. El lugar está intacto y mantiene ese estilo colonial de la época.


Nos habían informado que comer allí era muy caro. Como había pasado el mediodía y ya teníamos mucha hambre decidimos ir a buscar donde comer pero sin antes filmar un video de ese punto de la ciudad.


En el camino nos invitaron a sentarnos en un restaurante en una esquina. Allí veríamos la carta con unos precios muy económicos. Optamos por unas hamburguesas caseras bien cargadas. Debo reconocer que la carne era realmente de muy buena calidad, no somos el único país que tiene buena carne, Cuba y Serbia me han dado la prueba de ello.
Nos quedamos haciendo la digestión un rato y fuimos directo al Malecón para caminar los 6 kilómetros que nos separaban de nuestro hotel...
En el camino nos metimos por calles donde había casas muy precarias, que aquí se denominarían Villas o Barrios Marginales. Las personas que por allí caminaban, siquiera nos miraban... yo iba con la cámara colgando al cuello, cosa que en otros lugares sería peligroso, y no les llamaba la atención del paso de turistas por allí.
Finalmente encontramos el Malecón y recorrimos la costa cubana bajo el sol y el calor.
Allí sacaríamos algunas fotos.


En el camino paramos a comprar agua. Otra cosa que nos recomendaron era no tomar agua corriente. 
Mientras el sol se estaba escondiendo llegamos al hotel. Cansados y con los piés latiendo dejamos las mochilas y nos relajamos un rato.
Se acercaban las 19 de la tarde y había oscurecido. Nos deberíamos levantar antes de las 4 de la mañana para que nos vengan a buscar para volar al Cayo así que nos duchamos y fuimos a comer en el mismo lugar del día anterior. Antes de eso bajé a cambiar unos dólares y me pasaron 2 cosas; la primera fue que me crucé con Julieta Venegas, la segunda que en recepción me indicaron que podía encargar un "desayuno" para tomarlo en uno de los bares del lobby antes de partir.
Regresé a la habitación a tomar mí cámara e ir al primer piso a comer. 
Aprovechamos para filmar un poco del hotel.



En el camino nos encontramos a la cantante mexicana que rebotó en los 3 restaurantes del hotel porque la producción no le incluyó la cena. Ante la decepción y bronca que ella tenía, fuí cholulo a pedirle una foto... su foto indica la alegría que ella tenía en ese momento.


Luego de eso comimos y fuimos a tomar los cócteles de bienvenida. Al ir al bar del lobby Pamela aprovechó para probar los famosos mojitos y yo me conformé con un jugo mixto sin alcohol. Allí sentados vimos a las prostitutas haciendo compañía a muchos viejos atorrantes que allí se alojaban. En especial uno muy desagradable con una chica muy joven y bonita que, a la vuelta del Cayo, nos darían un espectáculo muy desagradable...
Aprovechando que era temprano y que nuestros cuerpos estaban agotados por la caminata fuimos a dormir unas horas.
Nos levantamos cerca de las 3:30 y fuimos a "desayunar". Al bajar al mismo bar donde estuvimos la última vez, nos encontramos con los mismos viejos en su tarea con las chicas. Cuando nos sentamos estábamos cerca del manager de Julieta Venegas, al cual habíamos visto en el check-in, hablar con una hermosa joven cubana. Mientras tomábamos nuestro café con leche con unas facturas, escuchábamos la charla del "galán" mexicano haciendo alarde de su fortuna, sus casas y sus intenciones de hacer feliz a la chica cubana. "Yo te puedo dar dinero pero yo quiero hacerte feliz, el dinero es algo efímero pero si pasamos el rato juntos yo te puedo dar felicidad", él solo quería ponerla sin pagar, un buen desafio.
Enseguida vinieron 2 colegas de la chica y se sentaron junto con un extranjero que no hablaba español. El representante de Julieta traducía lo que el loquito decía "yo conozco tu piel, tu pelo, tus ojos, tu cuerpo... pero no creo que me puedas dar lo que yo busco..." Vaya uno a saber cuales eran las intenciones de ese degenerado. 
Me llevo la conclusión que las pobres chicas estaban pasando una muy mala noche, un mexicano que no quería pagar y un loquito que vaya a saber que clase de perversión buscaba.
Terminamos de desayunar y nos pasaron a buscar para ir al Cayo.
Luego de recorrer la ciudad y parar en otros 3 hoteles, llegamos a un aeropuerto muy chiquito donde tomaríamos un vuelo de 30 minutos directo al paraíso...