Habíamos aterrizado en La Habana. Al bajar del avión, un micro nos llevó hasta el punto de Migraciones bajo un calor sofocante. Al entrar en la sala vimos una terminal de Aeropuerto quedada en el tiempo desde el punto de vista arquitectónico. Hicimos fila unos minutos hasta que finalmente llegó nuestro turno. En contraste con el aspecto de la terminal, la tecnología para entrar al país eran las mismas que se pueden encontrar en todo el mundo.
Entregando la visa entramos en Cuba. Al pasar por control de equipaje nos pregunta de donde proveníamos y al escuchar "Argentina" nos hicieron pasar con una sonrisa en el rostro.
Una vez que la valija apareció por la cinta transportadora, nos dirigimos a encontrarnos con transporte que nos llevaría al hotel.
Mientras esperábamos a que se sumen los otros pasajeros con los que compartiríamos el vehículo, salían enormes cajas de equipos musicales y personas con vestimenta donde figuraba la leyenda "Staff". En la conexión de Panamá con Cuba, una azafata preguntó a 2 personas si eran músicos y ellos le aclararon que no tocaban pero que pertenecían al equipo técnico de Julieta Venegas. Aclaro todo esto para una situación "muy simpática" que vivimos en el hotel.
Cuando estuvo todo listo salimos rumbo a nuestro destino. En la radio de la camioneta estaba la sintonía de un partido de béisbol cuyo relato era soporífero pero el conductor seguía atentamente.
Dejamos a los compañeros de viajes en sus hoteles mientras viajábamos por las calles de La Habana. El lugar se mostraba tranquilo. La gente en las calles paseando bajo el sol. Los autos, antiguos, a paso tranquilo por las calles.Todo bastante organizado, aunque falto de modernidad.
Llegamos al hotel e hicimos el check-in. Nos dan nuestra habitación junto con unos cóctels de bienvenida. Junto a nosotros hacía el check-in el equipo técnico de la cantante mexicana mencionada anteriormente. Dejamos el equipaje y mientras debatíamos si nos duchábamos para salir a pasear y cenar, o si salíamos a ver los alrededores y luego comer, dejando la ducha para la noche.
Eran cerca de las 18 cuando suena el teléfono y me avisan que el representante de la empresa de turismo estaba esperándome para darme unas pequeñas indicaciones. Mientras Pame se bañaba, yo bajé a encontrarme con Ernesto.
Ernesto era un simpático cubano que nos enseñaría bastante sobre su país y su gobierno, con el cual difería muchísimo.
Al bajar me siento en el bar y luego de presentarse me da las indicaciones correspondientes; empieza con los horarios del itinerario, me indica que al otro día a las 4 de la mañana nos iban a pasar a buscar para ir al aeropuerto y tomar el vuelo a Cayo Largo. Reconoce que es un horario incómodo pero era el mejor para viajar. Luego nos explicó que allí nos dirían el horario de vuelta y siguió con el horario del último día en La Habana donde nos pasarían a buscar al mediodía... pero eso es para la segunda parte de la Habana.
Ernesto me indicó que en Cuba había 2 monedas, una de circulación interna y otra para el turismo. Me mostró la diferencia entre la moneda que usan los cubanos y los CUC que usaríamos nosotros. Luego de eso me mostró los puntos turísticos con datos de valores de taxis y cantidad de cuadras. Remarcó lo más importante "Aquí en Cuba tú vas a poder caminar tranquilo por las calles que nadie te va a robar. En Cuba no existe la delincuencia ni hechos de violencia aislados. La gente de Cuba es muy tranquila, por eso vivimos tantos años... el nivel de mortandad es de 75 años." Aclarado eso razono lo siguiente; el nivel de mortandad es tan alto por varias cosas, no solo llegan a viejos por el estilo de vida, sino que además no se les mueren los chicos ni los jóvenes. Estos datos no son inventados por mí sino que la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas reconocen %0 de mortalidad infantil.
Como último me ofreció entradas para ver el espectáculo del Cabaret Parisien. Como debía consultarlo le dije que lo llamaríamos y lo dejaríamos para nuestra última noche en La Habana ya que esa misma noche era imposible y al otro día planeábamos recorrer TODA la capital cubana a pie. Ernesto me aclaró que si el vuelo del Cayo era por la tarde llegaría muy justo, a lo que le prometí que igual iríamos, haciéndole ganar su comisión.
Me despedí del simpático cubano, con el cual tendría una charla más interesante a la vuelta y que pondré en la parte II de La Habana.
Regresé a la habitación y ya era de noche, al consultar la hora marcaban las 19. Estábamos casi en Invierno por lo que era algo entendible.
Decidí ducharme y salir a comer.
Al salir había bastante viento y no veíamos nada cerca.
De común acuerdo optamos por comer en el hotel y dormir. Al otro día empezaríamos a las 7 de la mañana para poder caminar mucho.
Recorrimos el hotel y nos sentamos a comer pastas en uno de los restaurantes. El lugar era tranquilo y muy bien atendido. Mientras le contaba a Pamela lo que me había dicho Ernesto, el mozo escuchó la parte del Cabaret Parisien, a lo que comentaría "No se lo pierdan, es mejor que el Copacabana. Se los recomiendo."
Tras terminar la cena nos volvimos a la habitación y decidimos reservar unos CUC para ir al Cabaret, el cual tenía un precio elevado ya que venía con cena, bebidas y show.
Al otro día empezamos bien temprano. Una buena ducha para despejarse bien y fuimos a desayunar.
Al levantarnos apenas estaba amaneciendo, para cuando termináramos de alimentarnos el día estaría bien claro.
Como era desayuno libre me dí un buen atracón para poder soportar hasta entrado el mediodía para almorzar.
Volvimos a preparar las cosas y salimos a dejar huellas por las calles de La Habana.
Nuestro primer destino sería la Plaza de la Revolución, la cual se encontraba a solo un kilómetro de nuestro hotel.
En el camino nos paramos en un Boulevard a sacar fotos a unos monumentos que encontramos.
En un momento llegamos a un semáforo e intentamos "argentinearla" y cruzar por el medio. Se nos acerca un simpático cubano y nos dice "cuidado que te pueden multar." Regresamos para la vereda y el agradable sujeto nos pregunta si estábamos en el Meliá Cohiba. Le respondemos que sí y nos dice "los ví llegar ayer, yo soy profesor de Salsa allí."
Entablamos una agradable conversación donde nos contaba un poco de su país. Nos aclaraba que estaban contentos por la reciente apertura a la salida de cubanos aunque esto siempre estuvo permitido pero que ahora tenía otras restricciones. Como luego nos reconfimaría Ernesto en la charla que contaré más adelante, siempre se pudo salir de Cuba con el solo problema que todos los cubanos son propietarios de su hogar dado que el Estado provee a todos los cubanos de su vivienda pero si uno deja el país y no vuelve por un determinado tiempo, el mismo Estado puede apropiarse de la vivienda ya que ellos creen que ese lugar puede ocuparlo otra persona en lugar de responder a la lógica capitalista de subarrendar la vivienda. Allí no existe el alquiler. ¿Está bien, está mal? Acá no se está juzgando, se están contando la información que obtuvimos en esta experiencia.
Seguimos caminando y fui entendiendo las intenciones de nuestro amigo. Nos preguntó cuantos días íbamos a estar y al escuchar la respuestas nos dijo alarmado que ese mismo día a las 12 empezaba el "Festival de Salsa" el cual iba a durar la semana que íbamos a estar allí y que cerraban todos los negocios por lo que no podríamos comprar presentes. Él, muy amable, se ofrecía a llevarnos a comprar recuerdos. Le dijimos que haríamos eso el último día y nos dijo que no llegaríamos. Mis cuentas daban pero las de él no. Además nos aclaró que allí en Cuba las cosas tenían 2 precios, uno para turistas y otro para cubanos, los cuales, por medio de su documento, podrían obtener productos a menor precio. "Es una lástima que no sean cubanos" nos dijo, "pero podrían encontrar a alguien que tenga un carnet y pueda comprar por ustedes..."
Punto aparte, para aclarar. Dos días antes de viajar me llamó mí tío, el cual se encontraba en Cuba, para advertirme que me iban a volver loco para ofrecerme comprar cosas, llevarme a lugares, darme alojamiento, tomar taxis, etc. Me dijo que no me iban a robar ni a violentarse pero que tratarían de sacar beneficios con los CUC que yo podría gastar.
Rompí todas las ilusiones de nuestro amigo cubano al decirle que solo había llevado unos pocos CUC para comer y tomar un taxi. Sorprendido me pregunta que iba a hacer con los recuerdos. Le respondí que no sabía pero que si quería volvíamos al hotel (que ya estaba a unas 9 cuadras detrás nuestro a buscar el dinero). Rendido ante la posibilidad de quedar expuesta su mentira del festival de salsa y su falsa labor de instructor de salsa, me dijo que no podía que tenía un compromiso.
Nos despedimos del amigo el cual se fue decepcionado por no haber podido sacar ventaja del supuesto "Festival de Salsa", el problema era que nunca entendió que eso lo inventamos nosotros con el "Festival de Tango" (?)
Estábamos a una cuadra de la famosa plaza y aproveché para fotografiar las calles de la ciudad, donde se respiraba Revolución.
Al llegar a la mítica Plaza de la Revolución nos tomamos nuestras postales junto a una de las imágenes más representativas de Cuba.
Recorrimos el lugar en donde se dieron los hechos más importantes en la historia de la isla. Al tener una mejor visión del monumento al revolucionario José Martí, decidimos tomarnos otras fotos más nítidas sin que el sol nos queme la imagen.
A pocos metros de la Plaza teníamos la Biblioteca Nacional de Cuba, así que fuimos a fotografiar el lugar antes de seguir camino.
A partir de ahí la idea era ir caminando hasta La Habana Vieja donde estaba lo más colorido de la ciudad y la famosa Catedral. Como no pudimos hacer la experiencia de hospedarnos en casa de cubanos, lo más cercano sería caminar las calles por dentro. En el mapa era un poco confuso el camino así que preguntamos a los habitantes de la isla como llegar hasta allí. Todos los que paramos para preguntarles nos indicaban donde tomar el colectivo que nos llevaría a ese punto. Todos y cada uno que le decíamos que queríamos ir caminando nos indicaban que era muy lejos. Finalmente un policía, tras insistir, nos dijo donde estaba la avenida que buscábamos aclarando "son cerca de 3 kilómetros."
En Cuba son medio vagos para caminar.
Encontramos la avenida y emprendimos camino metiéndonos en las calles de Cuba y respirando el espíritu cubano, retratando todo lo que encontrábamos a nuestro paso.
Seguimos caminando mientras se acercaba el mediodía. La gente caminaba de un lado a otro. Pudimos ver muchos negocios puestos en hogares, desde comidas hasta peluquerías y venta de discos de música. Vimos librerías, zapaterías, todas en la puerta de casas y no como negocios. Algo muy llamativo.
En el camino nos encontramos muchas imágenes como esta.
Este trío lo encontraríamos en varios puntos de la ciudad.
Llegamos a una Plaza José Martí donde nos sentamos un poquito a descansar y tomar un poco de líquido. En ese punto planeamos ir a ver el Capitolio y luego a la Catedral. Una vez relajados los pies seguimos camino.
Al llegar al primer punto tomamos fotos de afuera ya que se encontraba en reparación.
De allí dimos vueltas para ir a La Catedral y nos encontramos con El Museo de la Revolución. Como aún no teníamos demasiada hambre, decidimos aprovechar y visitar el Museo primero para ahorrar tiempo. Allí veríamos de forma cronológica los sucesos que llevaron a la derrota del régimen de Batista, algo muy instructivo que no saturaba y que no llevaba más de 30/45 minutos de recorrer.
Dejo algunas fotos de lo que allí vimos.
Dejamos el Museo y partimos para La Catedral, antes de eso nos encontraríamos con otro punto conocido de la ciudad; La Bodeguita del Medio, lugar donde iba el famoso Ernest Hemingway a ponerse bien en pedo (?)
Dejamos el punto y nos acordamos que la cámara filmaba (!) así que decidimos hacer un video de las calles y, casualmente, nos cruzaríamos con otro de esos cubanos que hacían el verso del inexistente Festival de Salsa.
Finalmente llegamos a La Catedral transportándonos en el tiempo. El lugar está intacto y mantiene ese estilo colonial de la época.
Nos habían informado que comer allí era muy caro. Como había pasado el mediodía y ya teníamos mucha hambre decidimos ir a buscar donde comer pero sin antes filmar un video de ese punto de la ciudad.
En el camino nos invitaron a sentarnos en un restaurante en una esquina. Allí veríamos la carta con unos precios muy económicos. Optamos por unas hamburguesas caseras bien cargadas. Debo reconocer que la carne era realmente de muy buena calidad, no somos el único país que tiene buena carne, Cuba y Serbia me han dado la prueba de ello.
Nos quedamos haciendo la digestión un rato y fuimos directo al Malecón para caminar los 6 kilómetros que nos separaban de nuestro hotel...
En el camino nos metimos por calles donde había casas muy precarias, que aquí se denominarían Villas o Barrios Marginales. Las personas que por allí caminaban, siquiera nos miraban... yo iba con la cámara colgando al cuello, cosa que en otros lugares sería peligroso, y no les llamaba la atención del paso de turistas por allí.
Finalmente encontramos el Malecón y recorrimos la costa cubana bajo el sol y el calor.
Allí sacaríamos algunas fotos.
En el camino paramos a comprar agua. Otra cosa que nos recomendaron era no tomar agua corriente.
Mientras el sol se estaba escondiendo llegamos al hotel. Cansados y con los piés latiendo dejamos las mochilas y nos relajamos un rato.
Se acercaban las 19 de la tarde y había oscurecido. Nos deberíamos levantar antes de las 4 de la mañana para que nos vengan a buscar para volar al Cayo así que nos duchamos y fuimos a comer en el mismo lugar del día anterior. Antes de eso bajé a cambiar unos dólares y me pasaron 2 cosas; la primera fue que me crucé con Julieta Venegas, la segunda que en recepción me indicaron que podía encargar un "desayuno" para tomarlo en uno de los bares del lobby antes de partir.
Regresé a la habitación a tomar mí cámara e ir al primer piso a comer.
Aprovechamos para filmar un poco del hotel.
En el camino nos encontramos a la cantante mexicana que rebotó en los 3 restaurantes del hotel porque la producción no le incluyó la cena. Ante la decepción y bronca que ella tenía, fuí cholulo a pedirle una foto... su foto indica la alegría que ella tenía en ese momento.
Luego de eso comimos y fuimos a tomar los cócteles de bienvenida. Al ir al bar del lobby Pamela aprovechó para probar los famosos mojitos y yo me conformé con un jugo mixto sin alcohol. Allí sentados vimos a las prostitutas haciendo compañía a muchos viejos atorrantes que allí se alojaban. En especial uno muy desagradable con una chica muy joven y bonita que, a la vuelta del Cayo, nos darían un espectáculo muy desagradable...
Aprovechando que era temprano y que nuestros cuerpos estaban agotados por la caminata fuimos a dormir unas horas.
Nos levantamos cerca de las 3:30 y fuimos a "desayunar". Al bajar al mismo bar donde estuvimos la última vez, nos encontramos con los mismos viejos en su tarea con las chicas. Cuando nos sentamos estábamos cerca del manager de Julieta Venegas, al cual habíamos visto en el check-in, hablar con una hermosa joven cubana. Mientras tomábamos nuestro café con leche con unas facturas, escuchábamos la charla del "galán" mexicano haciendo alarde de su fortuna, sus casas y sus intenciones de hacer feliz a la chica cubana. "Yo te puedo dar dinero pero yo quiero hacerte feliz, el dinero es algo efímero pero si pasamos el rato juntos yo te puedo dar felicidad", él solo quería ponerla sin pagar, un buen desafio.
Enseguida vinieron 2 colegas de la chica y se sentaron junto con un extranjero que no hablaba español. El representante de Julieta traducía lo que el loquito decía "yo conozco tu piel, tu pelo, tus ojos, tu cuerpo... pero no creo que me puedas dar lo que yo busco..." Vaya uno a saber cuales eran las intenciones de ese degenerado.
Me llevo la conclusión que las pobres chicas estaban pasando una muy mala noche, un mexicano que no quería pagar y un loquito que vaya a saber que clase de perversión buscaba.
Terminamos de desayunar y nos pasaron a buscar para ir al Cayo.
Luego de recorrer la ciudad y parar en otros 3 hoteles, llegamos a un aeropuerto muy chiquito donde tomaríamos un vuelo de 30 minutos directo al paraíso...





































si que la habana tiene un aire a valparaiso
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