Tras una ducha y un rápido desayuno, el padre de Cathy nos llevó en auto hasta la terminal de autobuses. Allí, entre un mundo de gente que viajaba por Semana Santa, esperamos nuestro transporte.
El viaje fue rápido y con un paisaje maravilloso, detrás de una neblina importante. El único problema del viaje fue un niño que no paró de llorar y quejarse como verán en el siguiente video:
Al llegar a Valparaíso bajamos del micro y fuimos a tomar un "Colectivo" para ir al hostel. Lo pongo entre comillas por lo siguiente: nuestra amiga Cathy nos dice "hay que tomar el colectivo 2", mientras en el camino no vemos venir ningún bondi/micro, ella dice "ahí hay uno" y para algo que a simple vista era un taxi - que además contenía pasajeros -. Ella sube y nos dice que subamos... La cosa es así: allá los micros son nuestros bondis/colectivos y los "colectivos" son taxis que hacen "x" recorrido y soportan hasta 4 pasajeros que van subiendo y bajando por el camino. Cabe aclarar que además es muy barato.
A los pocos minutos llegamos al hostel y subimos muuuuuchas escaleras, conociendo un poco de lo que es Valparaíso: MUCHAS ESCALERAS.
Llegamos al hostel y, obviamente, como en todos los otros Diarios de Viaje, la habitación no estaba lista.
Quisimos conectarnos a internet y aquí llegó el primer problema; la clave "piturro" no funcionaba en ninguna de las conexiones. Decidimos esperar y ver más tarde si nos daban otra clave, o solucionaban el problema. Mientras aprovechamos para tomar unos mates y fotografíar el toque bohemio del hostel.
Cuando está nuestra habitaciones, vamos a dejar las cosas y nos encontramos con que había una puerta (cerrada) que unía nuestra habitación con otra. Arriba de esa ventana había un vidrio roto, por lo que predije "vamos a escuchar ruidos extraños..."
Salimos y decidimos ir a recorrer, mientras nos dirigíamos a un tenedor libre que nos recomendaba Cathy. Antes de eso, al pasar por la puerta del hostel, pregunto al ¿conserje? si podía ir con la cámara en la mano, a lo que me contestó "No lo hagas, salvo que sea en la plazas y centros turísticos donde hay carabineros. Si se meten por las calles, tengan cuidado." Tuve muy en cuenta esa advertencia, venía de Europa y Cuba donde nada sucedía y acá me sentía en casa.
En el camino al lugar de la cena vimos estas cosas:
Al llegar al restaurante "porteño" (por el puerto, no por la granditud (?) de nosotros los que vivimos en la Capital de Argentina), estaba totalmente vacío por lo que pudimos comer a nuestro placer mientras iba llenándose y enquilombándose la cola para servirse. Por suerte, para cuando se llenó, nosotros estábamos por los postres.
Comimos MUCHO mariscos, todo lo que había, pescado, ostras y calamares, acompañados por ensaladas.
Lo mejor fue el postre, muchas frutas y unos flanes que nunca supe de que eran pero que me mandé varios de cada uno. De a poco iba enamorándome de la gastronomía chilena... y eso que falta lo mejor...
Al salir, rodando, del restaurante, caminamos por una costa que empezaba a ver el sol del mediodía. Camino a nuestro primer ascensor, vimos Valparaíso en su esplendor.
Al llegar al "Ascensor Artillería", del Cerro homónimo, filmamos este simpático video:
Cathy filmó el suyo a la vez, y la visión era esta:
Allí arriba, bajo un sol que cada vez quemaba más, dimos unas vueltas y fuimos a comprar algo para tomar. En la vuelta por la simpática zona, tomamos estas imágenes:
Por el calor, y la necesidad de ir al baño y tener sombra, bajamos por el mismo ascensor. Luego de eso iríamos a la Plaza de Arma o Plaza Sotomayor.
Dimos unas vueltas más y decidimos pasar por el hostel a ir al baño y tomar una merienda. Al subir por las fatídicas (?) escaleras, entramos al hostel y conocimos a nuestros compañeros de piso. Eran un grupo de franceses extremadamente hippies que estaban cocinando una olla popular en un contenedor de dudosas condiciones higiénicas. Al ver que habías algunas parejitas volví a advertir, "esa ventana rota hoy va a ser partícipe de nuestro descanso".
Salimos a comprar en un almacén y tomamos una merienda. Mientras nos relajábamos, dado que la caminata y el paseo que leyeron recién duró unas cuantas horas, se fue haciendo de noche y decidimos bajar a cenar algo.
Estaba TODO cerrado, parecía una ciudad fantasma, por lo que terminamos en una casilla comiendo unos Barros Luco, otra exquisitez que acababa de descubrir, es carne feteada con queso en pan, realmente muy rico.
Llevamos la comida a la habitación y, dado que estaba todo cerrado, optamos por ir a dormir.
Nos acostamos y en medio de la noche unos gemidos y unos fuertes bombazos del chocar de pelvis con pelvis interrumpe mi sueño. Busco la mirada complice pero Pame dormía profundamente y no distinguía si Cathy estaba despierta. Traté de no prestar atención pero la acción seguía y de repente un "no, no, no, no, no" de una chica fue seguido de risas y voces... nunca entendí que era o que pasó, pero ahí había público.
Seguí durmiendo sin volver a ser despertado por el ruido. La noche siguió sin sobresalto y nos esperaba un día para recorrer bien la Ciudad.
Al otro día nos levantamos bien temprano. Intentamos ducharnos con agua caliente pero la garrafa rotaba entre la cocina y el calefón, hicimos miles de maniobras pero no pudimos hacerla funcionar, por lo que no tuve otra opción que bañarme con agua helada. Esta misma operación la intentamos la noche anterior donde Pamela y Cathy también se bañaron con agua fría.
Salimos en una mañana fría y nublada. Encontramos un bar para desayunar un café con leche repitiendo los Barros Luco de la noche anterior. Con el estómago lleno salimos a pasear. Primer destino: la Plaza Sotomayor, en donde salió este video en donde contamos algunas cositas que ya escribí antes:
Salimos en una mañana fría y nublada. Encontramos un bar para desayunar un café con leche repitiendo los Barros Luco de la noche anterior. Con el estómago lleno salimos a pasear. Primer destino: la Plaza Sotomayor, en donde salió este video en donde contamos algunas cositas que ya escribí antes:
En ese momento caminamos por el puerto y Cathy propone un paseo en bote. Con el desayuno dando vueltas en mi panza, tomé valor y acepté subir.
Los viajes en bote están buenos pero el frío es algo que molesta, acá había frío y estaba nublado, sin embargo fue divertido. El barco se llamaba Sermapi... pero acá el amigo weón se los explicará mejor que yo...
En el paseo fuimos viendo barcos que estaban anclados a una determinada cantidad de kilómetros de la costa para evitar pagar impuestos diarios, una "argentineada" que hacen en todo el mundo. Los principales barcos contenían combustibles, automóviles y demás elementos que en combinación generan una hermosa y linda contaminación que en Santiago nos haría perdernos de una hermosa vista...
En la vuelta fuimos viendo los distintos Cerros y en las boyas y muelles, encontramos estos simpáticos animalitos.
En dos de las fotos me pintó hacerme el fotógrafo y jugar con el enfoque, sepan disculpar que aclare la vanagloria.
En el medio nos preguntaron si queríamos pasar por Viña, de ser así deberíamos pagar unos pesos chilenos más... no era mucho pero no iba a ser el único que diga "Yo no quiero". Lo simpático fue el cobrador caminando por los bordes... la plata hubiese valido si al menos se caía.
Tras pasar por Viña fuimos al puerto en si y el amigo chileno nos explicó algunas cositas más sobre el manejo del mismo...
Y un video más del paseo mientras pasábamos por el ex "Muelle Barón".
Terminado el viaje en lancha, regresamos para la zona del Hostel. Allí nos metimos en una calle que se cortaba y fuimos descubriendo el encanto de las paredes de Valparaíso...
Seguimos el camino hasta donde se cortaba y encontramos un hermoso Mirador, desde donde hicimos unas "Portadas de Facebook":
Y no podía faltar el video de la hermosa vista:
Luego de los videos y las fotos, y aún un poco revueltos por la lancha, decidimos ir a ver la casa de Pablo Neruda antes de ir a comer. Para bajar pasamos por la puerta del Hostel y decidimos tomar una escalera que estaba al costado de la que usualmente utilizábamos. De ahí salió este simpático y agitado video:
Al bajar volvimos a la Plaza Sotomayor a averiguar como ir a lo de Neruda. Una simpática Carabinera nos dijo donde tomar el bus que nos llevaría a destino. Tomamos el bus y entre charla y charla nos pasamos un poco del punto donde deberíamos bajar... y por hacer estas boludeces también perdimos la parada...
Igual esa situación fue afortunada ya que pasamos por una panadería y compramos porquerías dulces para seguir camino con algo en el estómago.
Llegamos a la calle donde está "La Sebastiana" y al preguntar nos dicen "son 6 cuadras en esa dirección." En un lugar normal hubiesen señalado con el dedo en paralelo al piso, la persona prácticamente señaló el cielo... y como Neruda está muerto, ahí nos dirigíamos... usando las "Escaleras al Cielo" (?)
Ahogados, con calor y cansados, llegamos a destino. Una vez allí sacamos las entradas y mientras esperábamos nuestro turno, tomamos fotos y filmamos un poco del lugar... comentando algunas boludeces que ya escribí aquí:
También usamos ese tiempo para sentarnos y descansar las piernas.
Llegó nuestro turno y entramos a la casa del poeta. Aquí voy a comentar algunas cosas. Solo debajaban tomar fotos "para afuera" por lo que mucha gracia no tenía ya que la decoración era lo llamativo de la casa. También nos contaban, por medio de audioguías, que Neruda solía invitar a personas a comer y beber casi todos los días... está claro que si subían hasta allí y no les invitaba algo era lógico que pueda comerse una paliza.
La decoración es variada y lujosa. Recuerdos de todo el mundo estaban en cada vitrina y pared. Si bien tenía una marcada idealogía de izquierda, la bacanería acompañó al poeta en su casa... en una de las 3 que tenía.
Cabe aclarar, también, que Neruda era el poeta con piernas más musculosas del mundo literario (?)
Estas son algunas de las fotos que tomé:
De allí bajamos y nos fuimos metiendo en calles hasta llegar a un lugar para comer. Decidimos parar a comer unos shawarmas en un negocio. Con el estómago lleno y descansado, Cathy propone ir a Viña ya que el viaje es corto. Como estábamos cansados y aún faltaba por ver en Valparaíso, optamos por quedarnos. Seguimos camino por una avenida hasta encontrar algún ascensor y subir a algún cerro. El destino terminó siendo el "Ascensor Reina Victoria".
Al llegar a arriba divisamos el colorido "Paseo del Yugoslavo", en el Cerro Alegre.
Hacía allí nos dirigimos, filmando un poco del lugar.
El Cerro Alegre es bien turístico, lleno de puestos y mucha gente caminando. Es el más pintoresco de todos los que vimos, muy limpio y cuidado. La vista es bellísima, pero más que contárselas se la mostramos aquí:
Como habrán visto en el video. Encontramos la Plaza Sotomayor debajo de nosotros, eso significaba que el Hostel estaba a solo metros de nosotros. Abandonamos el lugar bajando en ascensor. También hicimos otro aburrido video de la situación.
Todo esto pasó en unas 2 horas desde que comimos. Al bajar y dirigirnos al hostel pasamos por una linda casa de té y optamos por merendar algo. Al llegar a la puerta tuvimos un encuentro sobrenatural con Satanás. Un hombre con sus ropas y cabellos sucios, su larga barba gris y sus bigotes manchados con nicotina, se acerca a mí y me pide una moneda aludiendo "¿Una moneda para el 666? Soy el anticristo." Le digo que no tengo, tentado de agradecerle ser la inspiración de tantas grandes canciones del metal (?) y en ese momento toce esputando un pulmón podrido que queda inmeditamente pegado a los ralos pelos de su pera.
Hago ingresar a las chicas y entra detrás nuestro presentándose ante la gente que merendaba. No todos los días uno se encuentra con el mismísimo demonio merendando. El dueño lo saca del lugar y el volvió a darse un baño de azufre para salir a bailar por la noche (?)
Luego de una rica merienda, mientras oscurecía, volvimos al Hostel.
Al volver, seguimos sin poder conectarnos a internet. Decidimos salir a comprar para comer. Al pasar por la ventana y ver la hermosa vista de la Ciudad, decidí fotografiarla con poco éxito ya que no había buena iluminación.
En ese momento recordé (?) que mi cámara filmaba y tuve una mejor perspectiva del lugar y del constante sonido del gritar de las gaviotas.
Salimos bajando las escaleras. Allí la noche se ponía turbia. No aclaré que Valparaíso tiene mucha indigencia en las calles y si se nota de día, de noche es aún mayor. Afortunadamente, no pasa nada pero uno siempre está lleno de prejuicios y se asusta.
Fuimos a un súpermercado a comprar para comer. Con la comida en mano fuimos al Hostel y comimos en la habitación. Intentamos ducharnos pero era imposible usar el calefón ya que la garrafa estaba descontada y no agarraba al cambiarla de lugar. Decidimos irnos a dormir mugrosos a bañarnos con agua fría en el fuerte frío que hacía.
Al despertarnos nos cambiamos y fuimos en un taxi a la terminal. Allí desayunamos y tomamos nuestro bus a Santiago. Llegamos casi sobre el mediodía y fuimos directo a la casa de Cathy para luego salir y encontrarnos con nuestra amiga Vane... pero eso lo cuento en el próximo Diario de Viaje.











































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