martes, 17 de abril de 2012

Día 13 - Venecia

Puede ser que el texto se extienda mucho, pero se viene una seguidilla de anécdotas increíbles. No solo escritas por mí sino que Ale y Webby contarán unas situaciones muy divertidas.
La espera en la estación de Zagreb fue inexistente ya que teniamos el tren estacionado en el andén. Sin dudarlo subimos e investigamos la situación. Lo primero que nos tranquilizó es que el tren era moderno. Lo segundo que nos tranquilizó es que teniamos cabina reservada y hasta con aire frio/caliente. Nos acomodamos y esperamos que el tren arranque.
Unos minutos antes de salir se nos suma una pareja en la cabina lo que, en un principio, frustró nuestros planes de ver alguna peli o un capítulo de "Game Of Thrones" para hacer más llevadero el trajín.
El viaje inició y todo transcurría con normalidad.
Al rato de arrancar nos preguntan quienes haciamos parada en Villach y habla en croata algo con la parejita.
La guarda del tren se va e intercambiamos unas palabras con la pareja. Nos contaron, en un inglés no muy fluido, que vivían en Alemania y estaban de visita en su país natal. Ellos se dirígian a Munich y el tren iba a hacer otras paradas por lo que se les estiraba el viaje y les fueron a averiguar si tenían disponibles vagones con cama...
Hasta ahí todo bien, charlamos un poco y cuando le contamos que eramos de Argentina, el gordito bonachón nos dice que él tenía una abuelo que en la guerra escapó a nuestro país, que intentó contactarlo pero no tuvo éxito.
La pareja intercambia unas palabras en croata y tímidamente nos pregunta si nosotros podríamos buscar información sobre su abuelo en la embajada croata.
Antes de esta charla tuvimos control de migraciones y nos sellaron los pasaportes.
Obviamente que respondimos que con todo gusto lo haríamos y nos pasa los datos del abuelo y su dirección de mail. Aún avergonzado por el atrevimiento nos dice que no quiere que lo hagamos gratis y nos ofrece dinero. Nos negamos rotundamente mientras sacaba un brilloso , crocante y suculento (?) billete de 20 Euros de su billetera. Nos seguimos negando y el seguía insistiendo hasta que dice que tenía una mejor idea. Abre su mochila y saca una especie de longaniza envuelta en papel transparente de cocina. Nos cuenta que eso lo hace la madre y que se llevaban un poco a Alemania y que quería que lo disfrutemos nosotros. Seguimos negándonos a obtener algo y nos dice que el se sentiría incómodo sin dejarnos algo, por lo que aceptamos el presente.
Pasan los minutos y viene alguien del personal del tren y les da unas indicaciones. El gordito bonachón nos dice que obtuvieron camas y que iban a descansar ya que apenas llegaban a Alemania deberían ir directo al trabajo.
Nos despedimos y nos acomodamos en nuestra cabina que quedaba para los 3 solos.
Pusimos un capítulo de "Game Of Thrones" y, mientras teníamos nuestro pecho inflado por el orgullo de obrar como "Gente que busca gente" imaginando al gordito bonachón reencontrándose con su abuelo, corriendo en cámara lenta para fundirse en un abrazo mientras las lágrimas corrian por sus mejillas... algo en mí me dice "¿Y si descartaron?" Le pregunto a mis amigos en voz alta y nos pusimos a ver la situación. Control policial, nosotros no pudimos obtener reservas de camas, nos deja un salamín envuelto con metros y metros de film de cocina... ¿Qué hacemos?
Debo contar que de chico ví muchas veces "Expreso de Medianoche", no solo me imaginaba que nos atrapaban y explicaba que nos lo dejó un gordito croata a cambio de que busquemos a su abuelo, sino que me imaginaba buscando ser el novio del poronga de la cárcel para obtener protección y jabón floral (?)
Decidimos dejar suelta la comida en el portaequipaje y si pasaba algo explicariamos que ahí estaban los bolsos de la pareja, tendríamos al guarda de testigo para eso.
Aún perseguidos por la situación intentamos ver otro capítulo de la serie y nos quedamos profundamente dormidos.
De repente nos despiertan. Abren nuestra cabina y nos dicen algo en inglés, medio dormido entendí "Villach", "Bus" y "Waiting". ¿Villach, micro, esperando? Miro a los chicos y, tan confundidos como yo, decidimos tomar el equipaje y bajar del tren.
La estación estaba totalmente desierta y hacía un frío que aún al recordarlo me hace doler la carne y los huesos. Junto con nosotros había unas 8 personas más, tan dormidas y desorientadas como nosotros.
Quedamos solos a la deriba en esa fría y oscura estación, preguntamos y todos obtuvieron la misma información, un micro nos esperaba para llevarnos a la estación en Villach donde trasbordaríamos unas horas después. Nunca supimos donde mierda estábamos en ese momento.
Salimos de la estación y, efectivamente, teniamos un micro esperando por nosotros.
Dejamos el equipaje, subimos y el chofer emprendió un viaje a toda velocidad. Ibamos por rutas en medio de bosques y montañas en una oscuridad absoluta, las únicas luces en el camino eran las del micro, ningún farol a los costados de aquel camino.
Yendo a altas velocidades, siempre con todo el control del vehículo, vemos un cartel que indicaba que estabamos en "Villach" la frontera entre Italia y Croacia.
Finalmente llega a una estación. Al verla se nos aceleró el corazón, era el shopping Abasto. Llena de luces y con un poco de actividad... nos frotábamos las manos pensando en la calefacción y hasta la posibilidad de algún negocio de comidas abierto... iba a estar buena la espera...
Nuestros sueños se derrumbaron cuando vemos que esa era la estación del oeste y nosotros teniamos la del este... bueno, capaz nos tocaba el Alto Palermo (?)
Bajaron 4 personas y quedamos solo 7 en el micro.
A los poco minutos llegamos a la otra estación, abandonada a la buena de dios en una quietud y oscuridad que hasta a los fantasmas daba miedo de ir.
Para explicar esta parte armé 2 planos para situarlos lo mejor posible en ese momento. La idea original era filmar un video pero para eso siempre es mejor contarla en persona. Primero vamos a la estación:



Si vieron el dibujo más o menos se van a guíar con la explicación.
Bajamos del micro en el más absoluto silencio. El chofer se detuvo justo frente a la entrada de la estación y notamos que estaba totalmente a oscuras y cerrada. No había personas o luz alguna que indiqué si esa estación estaba en funcionamiento.
El chofer saca todas las cosas del micro y le digo "gracias, guachín" cosa que hizo mantener a Webby tentado por unos minutos.
El frío era extremo y la incertidumbre reinaba en el lugar.
El chofer habla por teléfono y nos dice que a él le indicaron que por ahí pasaba el tren a Venecia alrededor de las 4:30, que si queríamos él nos devolvía a la estación anterior donde estaba abierta y había más movimiento y luego podríamos ir de nuevo a esa estación en un taxi.
No solo nosotros 3 sino que nuestros 4 acompañantes coincidimos que era mejor quedarnos ahí ya que era una gran distancia y, por cualquier cosa, era mejor esperar en el lugar.
El chofer se vá y emprendimos camino al andén, a ver si podíamos sentarnos en algún banco. Al doblar y llegar a la parte donde estaban las vías la oscuridad era total.
Doblamos y a lo lejos vemos salir una luz de una puerta, posiblemente alguien allí podría ayudarnos. Caminamos y vimos que era una sala de espera que estaba disponible de 0 a 6 para los pasajeros que tenían que hacer trasbordo o tomar un tren en ese horario. Las cosas parecían encaminarse...
Al llegar al lugar abrimos la puerta siendos golpeados por un caluroso tufo a pata que nos libró de piojos y liendres de por vida (?)
Al entrar 2 chicas que estaban con nosotros en el micro fueron rápidamente a ocupar un asiento triple. Una parejita, que también viajaba con nosotros, se sentó en una hilera de asientos y los otros ya estaban ocupados. Nosotros quedamos casi sin lugar, pero primero este dibujo aclarará más la situación para entender lo que iba a pasar a continuación:



De ser necesario tengan en dibujo al lado para guiarse con lo siguiente.
Lo primero que vemos es al Loquito Croata escuchando música, sin auriculares, en el celular. Apenas entramos fuí directo al otro lado de la pared y ví que ese asiento triple estaba ocupado por un tipo (Tipito Dormido) todo sucio que dormía sobre su valija que ocupaba un asiento. 
En ese momento veo la ventana y me asomo. Fuera había un taxi, con las luces prendidas y sin conductor. Ese taxi estuvo ahí las casi 4 horas que estuvimos en ese lugar...
Volví con los chicos y mucho no podíamos hacer, el suelo tenía una mugre increíble así que nos sentamos como pudimos arriba de la mesa, donde reposaban las mochilas ya que no las podíamos dejarlas en el pegajoso suelo.
El Loquito Croata se puso a hablar con la pareja y les hizo un monólogo de varias horas, se señalaba las zapatillas y notábamos a la parejita incómoda. 
Nosotros sin saber que hacer entrábamos y salíamos ya que el calor del lugar era insoportable y el frío del exterior dolía hasta los huesos.
Mientras tanto trenes de carga vacíos pasaban por la vía que estaba pegada a la nuestra.
En un momento un décimo sujeto entra al cuarto, va directo a la parte de atrás donde estaba el Tipito Dormido y entablan una discusión en voz alta que dura unos segundos y todo vuelve a la calma siendo el único ruido de la habitación el celular del Loquito Croata y el traquetear de su monólogo en su idioma.
Nosotros nos mirábamos sin saber que hacer. Teníamos sueño, hambre, calor y el olor nos estaba matando.
El tiempo pasaba, las 2 chicas que se sentaron juntas dormían plácidamente, las hijas de mil putas.
La parejita parecía cada vez más incómoda ante el croata que se dirige a nosotros y pregunta de donde eramos en un inglés muy cavernícola. Le indicamos que eramos de Argentina y nos dice algo de Colombia. Habla con la parejita en croata y ellos nos traducen, al inglés, que a él le gusta América y que fue a Colombia, en ese país el día que llegó le robaron la billetera. Y el croata empezó "Bucaramanga, Bucaramanga, BUCARAMANGA", nosotros asentíamos incomodamente sin entender que quería decirnos, posiblemente tuvo una regresión a aquel lugar y recordó que se tomó toda la merca del país robándosela a la FARC en venganza por el robo de su billetera (?)
El croata se desentiende de nosotros y seguimos allí incómodos sin saber que hacer.
En una el que había entrado y discutió con el Tipito Dormido se levanta y se va. 
Aburrido me acerco y noto que había un cartel con trenes y horarios, allí estaba el nuestro a Venecia. Hablamos con la parejita croata y ellos también se dirigían allí. Intercambiamos unas palabras en inglés mientras el loquito intentaba meterse en la charla tratando de decir algunas palabras en español. Nosotros nos haciamos los boludos como podíamos.
Pasó el tiempo y la habitación se sumió en el silencio. La parejita se durmió (en realidad se hacían los dormidos para que el Loquito no los joda, como nos contarían luego), las otras hijas de mil putas seguían durmiendo a pesar del olor y el calor. El Loquito miraba a la nada y ya había apagado su celular. Webby y yo estabamos sentados en la mesa y Ale sentado en un rincón al lado de la puerta en la única parte donde había medio metro de suelo limpio.
De repente algo interrumpe el silencio. El chirrido de una suela de goma arrastrándose por el suelo pegajoso rompió la quietud como lo hace la luz de un relámpago en una noche oscura y sin estrellas.
Nos miramos sorprendidos y asustados. 
A ese chirrido lo siguió algo que se arrastraba y volvió a repetirse el grito de la goma contra el piso, seguido de un seco reptar. El ciclo continuó con chirrido, arrastre, chirrido arrastre... como un secador de piso en un ir y venir con la goma gastada... unos segundos después aparece de detrás de la pared el Tipito Dormido, una suerte de cuasimodo rengo que con el mayor de los esfuerzos se asoma a la cartelera y busca su tren con una mano mocha y la otra colgado como el brazo roto de un Tiranosaurio Rex.
Nos miramos confundidos, asustados y un poco tentados.
Con un enorme esfuerzo el Tipito Dormido vuelve sobre sus pasos, o su arrastre, con la música del chirrido y el reptar acompañando los pocos metros que lo separaban de su asiento.
Pasan 2 minutos, nosotros en silencio nos mirabamos intentando hablar sin decir nada y pensando "¿en donde nos metimos?"
De golpe un sonido y el repetir del paso cansino y pesado del Tipito Dormido que entre chirridos y arrastre vuelve al cartel repitiendo la lectura. Una vez que encontró lo que buscaba y, aparentemente, había olvidado, volvió a su asiento en un esfuerzo mayor que la vez anterior.
No pasaron ni 30 segundos, cuando nos empezabamos a tentar, que el sujeto repitió la acción siendo un digno rival de Sammy Jankis en "Memento".
¿Me creen si les digo que pasados 5 minutos volvió a repetir el ir y venir para consultar el cartel?
Ya sin saber que hacer y la hora acercándose, el Loquito Croata sale a fumar un cigarrillo cuando aprovechamos para preguntar a la parejita si él viajaba con nosotros. Nos responden que no y nos sentimos aliviados.
En eso entra el que había entrado antes y discutió con el Tipito Dormido y ambos se retiran del lugar, uno caminando normal y el otro en un arrastrado esfuerzo chirriante que nos llegaría al corazón (?)
Volvió el loquito pero ya no quedaba tiempo para más anécdotas, el tren estaba por venir y caminamos al anden que se encontraba al otro lado de las vías alejado de la estación en donde descansabamos.
La parejita croata se sumó a nuestra cabina y ahí nos dijeron que el Loquito Croata hablaba divagues y que no sabían donde meterse. Ambos trabajaban en una cadena de televisión y nos divertimos cuando hablaban el español de las telenovelas que allí veían diciendo cosas con "Juan Alberto, este es tu hijo." Realmente unos fenómenos. También nos contaron que iban a Venecia a tomar un avión a Irlanda ya que habían conseguido unos asientos muy baratos, aunque el viaje les resulto largo y pesado para la plata que se ahorraban.
Ya iba amaneciendo cuando el sueño se adueñó de algunos. Yo no pude dormir por la adrenalina y el hermoso paísaje que me mostraba el norte de Italia. En medio del recorrido filmé este video:


Pasaron las horas y, sin poder dormir mucho ninguno de los 3, finalmente llegamos a Venecia.
Una vez en la estación reservamo asientos en el tren a Roma.
Salimos de la estación y teníamos que ir al hostel...
Cruzamos todo Venecia caminando, en una soleada mañana, y llegamos a un límite donde no había más calle solo unos 200 metros de agua que nos sepraban de la pequeña isla de La Giudecca, donde se encontraba nuestro hostel. Buscamos como cruzar en encontramos una suerte de "Colectivo" que tenía estaciones y nos dejaba allí. El colectivo acuático salía caro, por lo que haciendo cuentas entre ir y venir nos convenía sacar un pasaje de 24 horas (estaríamos menos de ese tiempo) y viajar las veces que queramos. El pasaje nos salió 18 Euros (¡DOLOR!).
Finalmente cruzamos y llegamos al hostel. Allí nos dicen que la habitación iba a estar al mediodía. Nos permitieron tomar un desayuno que correspondía al uso de la habitación y dejamos los bolsos en unos lockers.
Aprovechamos y salimos a recorrer la pequeña isla.
La Giudecca es un lugar muy chiquito, serán unas 10 cuadras de largo con 2 o 3 de ancho. Nuestro hostel miraba a Venecia y a nuestras espaldas estaba el mar abierto.
Decidimos bordear el lugar y ver que encontrabamos. 
Lo primero que notamos, en contraste con lo que luego veríamos en Venecia, es que era todo extramademente tranquilo, no había ruido ni gente caminando de un lado a otro. el relax era absoluto.
Allí aprovechamos y sacamos algunas fotitos y filmé este video panorámico cuando las campanas de la iglesia daban las 12 del mediodía.




Luego de dar unas vueltas fuimos a un mercado y compramos unos fiambres y panes para terminar comiendo unos sanguches en la escalera de una iglesia, disfrutando la vista y la tranquilidad del lugar. Ese momento fue impagable luego de todo lo que veníamos acumulando de momentos extraños que ahoran suenan divertidos pero en el momento no lo eran tanto.
Finalmente fuimos al hostel y nos dieron la habitación... para 18 personas... nada grave teniendo en cuenta que la de al lado era de 22 y la de enfrente de 26... 
De común acuerdo nos propusimos dormir una siesta, estabamos realmente hechos pelota y unas horas de sueño nos vendrían bien. Después veríamos si podíamos pasear o no.
Recuperamos fuerzas y nos levantamos.
Voy al baño a lavarme los dientes, previamente hago pis y voy a una cabina. Al terminar noto que la manija de plástico estaba partida, haciendo fuerza logré girarla saliendo de esa trampa mortal que luego daría unas anécdotas.
Mientras me lavo los dientes en un enorme espejo veo pasar detrás mío, por el reflejo, a una chica que ni se inmutó de mí presencia. Pensé "Me confundí de nuevo" recordando aquel episodio en Praga (si no lo leyeron son unos putos (?)), un rato después comprobaríamos que eran baños mixtos siendo el hostel más anárquico (?) del mundo.
Una vez refrescados de la siesta salimos a recorrer Venecia.
Fuí a Venecia con críticas totalmente negativas, la mayoría que el lugar era un embole. Luego de recorrerlo, en 2 o 3 horas, entenderíamos que la mayoría de los que fueron se quedaron más de un día y la ciudad no da para más de unas horas ya que es un CAOS y no tiene demasiado para ver ya que todas las "calles" son iguales.
Salimos a pasear y recorrimos todo lo que pudimos tomando algunas fotos.


El tráfico de gente es insoportable, dado que no tiene calles en todos los sentidos y la mayoría va en un sentido con puentes sobre el agua, se hace complicado caminar.
El mejor atractivo son las góndolas y los gondoleros que le ponen mucha onda.


Dimos unas vueltas y nos agarró hambre. Vimos los precios en Venecia y eran extremadamente altos, todo es caro allá, partiendo ya desde el hostel y el alquiler de las toallas que era de 5 Euros, motivo por el cual ni Webby ni yo nos duchamos y que desencadenó en una simpática anécdota de Ale que el mismo relatará sobre el final de este escrito.
Ante la imposibilidad de comer, volvimos para el hostel a ver si ibamos al mercado de nuevo o los restaurantes de allí eran más accesibles.
Volviendo tomamos más fotos.


De vuelta en La Giudecca nos encontramos con este hermoso atardecer.

                                                                                     "Vamos los pibes (?)"

Finalmente encontramos un lugar para comer a unos pasos del hostel y a precios bastantes razonables para lo que era toda la zona de Venecia.
Luego de comer fuimos al hostel, ya no teníamos mucho para recorrer y al otro día debíamos madrugar para ir a Roma y necesitabamos reponer horas de sueño.
Al ir a la habitación estabamos nosotros solos ya que eran pasadas las 19. En la habitación de al lado había unas uruguayas (que creíamos argentinas) hablando con un mexicano chamuyero, la charla entre ellos deribó en los acentos y ellas decían que los argentinos y los uruguayos nos diferenciabamos porque nosotros hablabamos como "wachiturros", en ese momento me saltó el patriotismo y estuve tentado de entrar, tirándome un paso (?), a decir que no pueden hablar de los argentinos cuando Laport y la Oreiro son de ellos.
En medio del asunto Ale decidió irse a bañar y como no teníamos toallas tomó una sábana. ¿Se acuerdan de la puerta con la manija rota? Antes de que Ale se vaya a bañar fui a lavarme los dientes y escuchaba que alguien golpeaba y pedía auxilio, enseguida relacioné la manija con ese pedido de ayuda. Voy a abrir la puerta y el japonesito/chinito/koreanito que estaba encerrado salió sin siquiera decir gracias o mirarme a los ojos... nuestro odio hacia estos deformados seguía en aumento.
Y lo que le sucedió a Ale se las repasa él mismo:

"Hay que contar un poco de la semi cárcel que era el hostel. Un edificio de pisos altos divididos en pabellones donde se podían encontrar posters de "Yuyito" González y facas en construcción (?) 
Los baños eran lugares de reuniones multitudinarias porque resultaron que eran mixtos. A eso hay que sumar que habían varios desperfectos como puertas que se trababan. En ese contexto se da la anécdota de mi necesidad de bañarme a altas horas de la noche. Como el alquiler de toallas rondaban los 5 euros, lo más lógico que se me cruzó por la cabeza es bañarme usando una sábana de la cama (era tan grande como la bandera de la Guardia Imperial). Con terrible volumen de tela me dirigí a las duchas esperando no encontrarme a nadie para que no me señalarán llamándome sudaca rata u otros improperios. 
En pleno placer de la ducha escucho a alguien forcejeando con la puerta de unos de los baños...ahi se me cruzó un "Uuuu...la puta madre...espero que pueda salir". Acto seguido, la víctima de la puerta se pone a gritar pidiendo auxilio (¡¡¡Someone help me, please!!!), siendo yo el único capaz de escuchar la súplica. Ahí no tuve alternativa...tenía que ayudar a esa persona. Lo que si tuve que decidir era si salir de la ducha poniéndome la bandera de la guardia imperial a lo Julio Cesar y exponer mi pobreza indignado o salir en bolas y exponer mi esbelto cuerpo. Decidí salir en bolas. Abro la puerta de la ducha. Pongo una pierna afuera y para mi sorpresa veo un cuerpo en caída libre con un leve grito de dolor al caer medio mal... es así que ese ser rubio se para, me mira, me agradece y se va corriendo. Ese ser volador era la víctima de la puerta cerrada que en su desperacion escaló por la abertura del baño y decidió tirarse desde más de dos metros de altura por una abertura que tenía la cabina del baño. Dios quiera que no se haya lesionado y que no le quedé un mal recuerdo de haberme visto en bolas."

Ale regresó de su ducha y nos acostamos. En medio de la noche, despertándome de un profundo sueño, escuchaba el traquetear de la puerta. Luego de un rato de golpeteo veo volver a su cama a Webby. Pasan los minutos y lo siento levantarse nuevamente, fastidioso. Lo primero que pensé es que algún borracho estaba jodiendo y él fue a poner orden... a los segundos que se dirigió a la puerta vuelvo a escuchar el golpeteo. Pongo mi vista hacia el lado de la puerta y veo a un sujeto que se despierta y llama la atención de Webby para hacerle una seña... él les resolverá mejor el misterio que acontece a esta situación:

"Yo soy una persona que por cuestiones de la fisionomía (?) a la noche debe levantarse aunque sea una vez para ir al baño. Esta fatídica noche no fue la excepción, pero no me imaginaba que me iba a encontrar con semejante problema.
Cuando me despierto, tipo 5 a.m., y siento las ganas de ir al baño, me tiro tranquilo de la cama (yo estaba en la de arriba, abajo tenía a un desconocido) y me acerco a la puerta. Una grande, de metal. Estaba cerrada. Así que con mi mano derecha tomé la manija y empujé. Nada. Tiré. Menos que menos. ¿Qué pasa? Producto de la imaginación, del sueño y de la hora, empecé a paranoiquear. ¿Nos dejan encerrados en la habitación? ¿Cómo es esto? ¿Y si ocurre una emergencia como la que tengo yo en estos momentos?
Totalmente convencido de que estábamos viviendo un Gran Hermano encubierto y desquiciado (y seguramente siendo filmados por algún veneciano perverso), volví a la cama, enojado y con aún más ganas de ir al baño. Me mentalicé para tratar de poder dormirme otra vez. "No tengo ganas de ir al baño, no tengo ganas de ir al baño", me dije en mi mente.
"No, no puedo, tengo que ir al baño. TENGO QUE IR". Decidido a abrir la puerta como sea, salté nuevamente de la cama y fui hacia ella. Empujé, tiré, empujé, tiré. Nada. ESTABAMOS ENCERRADOS Y YO CON GANAS DE MEAR. Hasta en algún momento se me cruzó por la mente trepar.
En eso, escucho un "chssst". Me doy vuelta, y en la penumbra veo asomarse de entre la sábana una persona, que me miraba fijo, divertido. Asoma su brazo y me hace una seña: la puerta se desliza.
Totalmente ruborizado pero con la frente alta, agarré nuevamente la manija y deslicé. La puerta se abrió con al suavidad de una gacela (?). Y pude ir al baño. Y fui feliz."

 Seguimos durmiendo cómodamente. Al otro día nos despertamos y abandonamos Venecia filmando este último video explicativo:


Al llegar a la estación nos esperaba el lujoso tren a Roma donde ibamos a estar 3 días y recorreriamos muchos lugares.


2 comentarios:

  1. Excelente post, guachín (?). Que bueno que subas los videos, están excelentes.

    Venecia me encantó, es hermosísima, la caga los precios y el despelote. Si no hubiera nadie y todo fuera gratis, me iría a vivir (?).

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